Descubriendo su lĂnea de partida
- Allison Sauceda

- Jul 30, 2025
- 3 min read
¿Alguna vez has jugado a un juego de mesa con un niño?
A mi hijo de seis años le encanta jugar a "Candy Land". El juego es muy sencillo: robas una carta con una casilla de color y mueves tu ficha a la siguiente casilla del color indicado. Asà avanzas por el tablero hasta llegar al "Palacio del Rey Kandy". El primero en llegar al palacio gana.
Sin embargo, cada vez que nos preparamos para jugar, mi hijo quiere empezar con su pieza adelantada. No quiere colocar su ficha en "Inicio"; quiere ganar, asĂ que a menudo se da una generosa ventaja. Sin embargo, todos sabemos que no se puede empezar una partida desde el centro; hay que empezar desde la lĂnea de salida.
Descubriendo su lĂnea de partida
La situaciĂłn es similar cuando consideras la presencia de los tres colores en tu vida. Hacerlo te ayuda a determinar tus fortalezas y debilidades (tu punto de partida) para que puedas trazar el camino adecuado hacia el crecimiento.
El proceso es bastante sencillo:
ÂżTe falta potencia?
Fortalece tus dones espirituales .
ÂżEl compromiso es tu debilidad?
Relaciona tus dones con servicios concretos.
ÂżHas hecho esto y aĂşn asĂ descubres que tu ministerio no es tan fructĂfero como te gustarĂa que fuera?
EsfuĂ©rzate por alcanzar más sabidurĂa . (Schwarz, 2001, p. 21)
Dios usa personas imperfectas
Si te sientes incompetente y te preocupa no estar a la altura de la tarea, aquĂ tienes la buena noticia: Dios puede usar, ¡y lo hace!, a personas imperfectas. No nos reprende por nuestras debilidades, sino que reconoce nuestras fortalezas. Es decir, comienza por apreciar y afirmar nuestro color o dimensiĂłn de fortaleza antes de impulsarnos con delicadeza a examinar nuestras áreas de debilidad. Dicho con la terminologĂa de nuestro diagrama de tres colores, Dios quiere que nuestros colores de debilidad se intensifiquen, acercándonos cada vez más al centro del paradigma de tres colores, hacia una mejor comprensiĂłn de Él y una relaciĂłn más estrecha con Él.
Si miramos la Biblia, vemos ejemplos de personajes que tenĂan diferentes fortalezas y debilidades:
“Tomás el incrĂ©dulo” era fuerte en sabidurĂa (Juan 14:5-6), pero dĂ©bil en poder y compromiso (Juan 20:25-28).
Marta (hermana de Lázaro y MarĂa) era fuerte en compromiso/servicio (Lucas 10:38-42), pero dĂ©bil en poder (Juan 12:2-3) y sabidurĂa (Lucas 10:39-42).
MarĂa (hermana de Lázaro y Marta) era fuerte en poder (Juan 12:3; Lucas 10:39), pero era dĂ©bil en compromiso y sabidurĂa.
MoisĂ©s era fuerte en compromiso y sabidurĂa (Hechos 7:22); sin embargo, era dĂ©bil en poder (Éxodo 4:10; Éxodo 17:10-13; Éxodo 18).
Pedro era fuerte en poder y compromiso (Mateo 14:28; Mateo 26:69-75), pero dĂ©bil en sabidurĂa (Juan 18:10-11).
Jonás era fuerte en sabidurĂa (Jonás 3:5) y poder (Jonás 1:16), pero dĂ©bil en compromiso (Jonás 1:3).
ÂżPuedes identificar tus dones espirituales?
Parte de determinar tu punto de partida (o "lĂnea de partida") es comprender tus dones espirituales. En el Nuevo Testamento, se nos dice que a cada miembro del cuerpo de Cristo se le ha otorgado al menos un don espiritual. Entre 2008 y 2017, NCD International encuestĂł a más de 250.000 personas solo en EE. UU.; de ese nĂşmero, solo la mitad (51,5 %) estaba segura de conocer sus dones y sentĂa que las tareas que desempeñaba en la iglesia se correspondĂan con ellos.
SĂ, a cada miembro del cuerpo se le han dado dones espirituales. Si no conoces tus dones, no significa que no los tengas ; simplemente significa que aĂşn no los has descubierto. TambiĂ©n es posible que hayas estado trabajando en un área del ministerio de la iglesia para la que no tienes dones. Una vez que descubras las habilidades especiales con las que Dios te ha dotado, podrás ver fruto en tu ministerio.
Un regalo de Dios
Dios no nos da dones porque los “merecemos” ni porque hayamos alcanzado un nivel especĂfico de madurez espiritual. Nos da dones por su gracia (Rom. 12:6). No hay nada que podamos hacer por nosotros mismos para ganarnos estos dones ni para cultivarlos; dado que Dios es quien los da, esa obra le pertenece a Él y solo a Él.
Es importante recordar que todas las afirmaciones sobre los dones espirituales en el Nuevo Testamento muestran que estos deben usarse en el contexto del cuerpo de Cristo y su crecimiento (Rom. 12, 1 Cor. 12, Ef. 4). Los dones espirituales no se otorgan a las personas para su propio crecimiento personal; su propósito principal es beneficiar a los demás. «Quien se aparta de la comunión cristiana no puede usar sus dones espirituales como Dios lo dispuso» (Schwarz, 2001, p. 43).
ÂżEstás listo para crecer más? ÂżEstás listo para hacerte una evaluaciĂłn honesta y determinar las áreas en las que Dios puede acercarte al centro? ÂżEstás listo para sumergirte y descubrir tus dones? Amigo mĂo, es hora de acercarte a la lĂnea de salida... ¡Dios te espera allĂ!
